NUMBER THREE / FALL 1999 - SPRING 2000

 

Música-Poesía Visual: Del Siglo XI a John Cage.

Texto* de Xavier Canals.
Escuela Oficial de Artes Plásticas y Diseño, Barcelona.
Selección de Poemas Visuales por Antonia de Pons.
Independent Scholar, Gibraltar.


Algunas reflexiones sobre Música-Poesía Visual:

Desde Dada se han puesto en cuestión las unidades discursivas dominantes. En teatro, Antonin Artaud desplazó todo el acento hacia la pluralidad de lenguajes: danza, música, gestos,... En música, John Cage se enfrentó con "La Música", es decir, a la coherencia de un discurso, sacando a la luz toda una gama de sonidos, situaciones, ruidos y silencios. Cage sustituyó "La Música" por esta pluralidad, a la que él denominó "organización de los sonidos."[1] En un sentido parecido, la poesía visual crece en los márgenes de una poesía aún imposible. Que esta búsqueda es paralela, es evidente, sobre todo en el binomio: nueva música-poesía visual. Incluso hay momentos en que como bien señaló Richard Kostelanetz "it's hard to know where one art ends and another art begins" [2] Ya en las primeras tentativas dadaístas, Schwitters, Hugo Ball, Hausmann y Hülsenbeck dijeron que hacían "poemas de sonidos" y "collages acústicos". Tristan Tzara creó poemas basados en "un sistema polifónico de sonidos".

No mucho más tarde, El Lissitzky aporta los experimentos de "música formal". En los años sesenta el grupo Zaj español califica parte de su obra, según Llorenç Barber, como "música visual". Y así, a través de los siglos, existe toda una historia de música para los ojos. Por ejemplo, tenemos las siringas o flautas de Pan caligramáticas latinas, como aquella de Teócrito que celebra a la ninfa Eco o el caligrama de hexámetros, en forma de órgano hidráulico de Publius Optatianus Porphyrius, del siglo IV.

Composiciones como los cánones enigmáticos que empezaron a utilizarse hacia finales del siglo XI son, sin duda, un antepasado común de nuestros vanguardistas, tanto poético-visuales como musicales. Encontramos pentagramas en el siglo XIV que adoptan formas caligramáticas como el titulado "Belle, Bonne" de Baude Cordier, donde la partitura toma la forma de un corazón.

No nos mostramos indiferentes al leer en el canon enigmático "El Peregrino" de Juan del Vado la indicación de que la pieza puede empezar "por cualquier parte" ya que introduce una sensibilidad para la valoración del azar que no se desarrollará en la música hasta el siglo XX con las experiencias de John Cage, y antes de sus innovaciones, en el rompimiento de la linealidad de la escritura que con gran visión de futuro inicia Apollinaire.

Ces artifices peuvent aller très loin encore
et consommer la synthèse des arts de la musique,
de la peinture et de la littérature[3]

Del Barroco también recordamos la combinación de elementos visuales y musicales en los laberintos de J. Caramuel y Lobkowitz, o el precedente espacialista avant-la-lettre de Giovanni Battista della Porta (1602), obra en la que se contraponen un pentagrama curvado en forma de arco y letras formando un arco parecido.[4]

Es en el futurismo italiano donde se empieza a teorizar sobre la relación entre lo visual y lo musical. Francesco Cangiullo, en un manifiesto escrito en Nápoles, fechado el 11 de octubre de 1922, habla de "Poesia pentagrammata" y de "Parole-note". Cangiullo pretendía introducir un sistema de anotaciones simbólicas para esquematizar las "parole in libertà", ya que consideraba que la originalidad artística sólo podía surgir de la obra contruida con poesía, música y artes plásticas.[5]

La poesía visual como la música de vanguardia a menudo se basa en las alusiones a las acciones cotidianas (recordemos, por ejemplo, las propuestas Zaj). Los alumnos de John Cage [6] dicen que trabajar con él era hacer un esfuerzo para intentar olvidar muchos "prejuicios musicales", para ponerse a escuchar lo que nos rodea, "en cualquier lugar donde nos encontremos oiremos ruidos. Cuando tratamos de ignorarlos nos <estorban>. Pero cuando los escuchamos podemos hallarlos fascinantes (el sonido de un camión, de un tren, de la lluvia...) Se trata de capturar y controlar estos sonidos, utilizándolos no como efectos sonoros (o efectos especiales), sino como instrumentos musicales".

Según Cage es preciso redefinir la música: "sacralizada y reservada a los intrumentos de los siglos XVIII y XIX." [7] El músico se inspira para esta redefinición en lo que ha sido la labor de los poetas no discursivos que, desde el futurismo, han obrado con los mismos propósitos respecto a la poesía tradicional. La poesía visual hace lo mismo con el lenguaje publicitario que nos rodea. Esta utilización de lo cotidiano en poesía visual propone un acercamiento a la vida, y los artistas visuales proponen que hay que saber mirar y escuchar, ya que tal como decía Schopenhauer: "Todo es música realizada" o como John Cage nos recordaba "Todo es música y todo es arte. Sólo hay que mirar y escuchar."

*Los fragmentos aquí incluídos forman parte del ensayo "Música-Poesia Visual, Intersecció o Intercomunicació? --reflexions a l'entorn d'una exposició--" de Xavier Canals publicado en el catálogo de la exposición I Jornadas Internacionales de Nova Música, Barcelona: Fundació Joan Miró, 1982. s.p. La selección en español que se incluye aquí se publica con la autorización de su autor.


NOTAS:


[1]Time and Space Concepts in Art . New York: Pleaides Gallery, 1980. 18-19.

[2]Ibid., 4.

[3]Esprit nouveau et les poètes.Conferència al Vieux-Colombier, 25 Nov. 1917.

[4]Falvio Caroli y Luciano Caramel. Testuale. Milán, 1981.

[5]Francesco Cangiullo, Poesia pentagrammata. Nápoles: Ed. Casella, 1923.

[6]Esther Ferrer, El taller estudio de John Cage.

[7]John Cage, "The future of Music: Credo." Punto y Coma 1. 11-12. Barcelona (julio 1978): 13.



20 Poemas Visuales de Artistas Catalanes Contemporáneos


Los poemas visuales de Pere Anguera, Joan Brossa, Joan Burguet, J. M. Calleja, Xavier Canals, Jordi Cerdà, Gabriel Guasch, Josep M.a Mestres Quadreny, Francesc Orenes, Santi Pau, PereJaume, Albert Ràfols Casamada, Martí Roselló, Andreu Terrades, Guillem Viladot que aquí se incluyen formaron parte de la exposición "I Jornades Internacionales de Nova Música" que se celebró en Barcelona/Sitges entre el 21 y el 29 de septiembre de 1982, patrocinada por la Fundació Joan Miró. El poema "Paisatge íntim" de J.M. Calleja fue incluído en la exposición "Poesía Visual de l'Estat Espanyol" organizada en 1990 por el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya en Barcelona. Los poemas "Ultimo poema de amor" y "Poema sobre partitura" de Gustavo Vega fueron expuestos en la muestra "Poesía Visual Catalana" presentada en el Centre d'Art Santa Mònica de Barcelona en enero de 1999.

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