NUMBER TWO / SPRING 1999

 

MISTERIS de Carme Riera

Rafael Argullol (1999)

Con el paso de los años, la obra de Carme Riera ha ido adquiriendo una personalidad tan propia que se hace difícil establecer una comparación entre la suya y otras trayectorias artísticas que le son contemporáneas.

Insatisfecha ante los límites de un único lenguaje, desde hace tiempo ha roto con las fronteras entre la pintura y la escultura, a favor de una expresión mestiza que incorpora una y otra. Paralelamente se ha situado más allá del antagonismo entre figuración y abstracción, confiando por encima de todo, en la capacidad de la materia como generadora de formas.

Pero me da la impresión que el reto decisivo afrontado por Carme Riera es dejar atrás la identificación tradicional y estática del arte como producto para decantarse cada vez más por el arte como proceso. La obra no es obra por ser finalidad acabada, cerrada, sino, al modo del opus alquímico, en cuanto ilimitado círculo de materializaciones.
La naturaleza (el estaño, la madera, la cera, el pigmento) es la matriz en la que culmina y se inicia el proceso. En su interior tiene lugar la metamorfosis de los mundos, la transfiguración de las for mas, la eclosión del misterio, el corte, por tanto, al que debemos asomarnos con una mezcla de juego y de respeto.

La madurez artística de Carme Riera se presenta en su plenitud con estos misterios. Su arte es ya alquimia. O mejor: su alquimia sigue siendo arte.

CLICK HERE TO GO TO THE TOP OF THIS PAGE

CLICK HERE TO GO TO THIS SECTION'S INDEX