NUMBER TWO / SPRING 1999

 

La obra de Carme Riera


Por Francesc Miralles (La Vanguardia, 1985)

No sería muy difícil hacer una cronología de la evolución de esta artista desde que en 1977 realizara su primera exposición individual en Barcelona. Desde sus primeros dibujos hasta sus actuales collges podrían enumerarse sus numerosas experiencias y experimentaciones: el dibujo, la pintura, la acuarela, los montajes y se podrían enumerar los diferentes temas que ha trabajado, desde el paisaje a la abstracción, se podrían enumerar países en los que ha presentado obra.

Pero es mucho más difícil introducir al espectador en su obra. La actual exposición del Instituto Francés, que ofrece un conjunto de collages y de técnicas mixtas, nos revela cual es el verdadero sentido y el mundo de la obra de esta artista. Podríamos hablar de sus procesos técnicos en la elaboración del papel especial sobre el que plantea sus obras presentadas, pero debe hablarse, básicamente, de una sensibilidad.

   


Carme Riera es una sensibilidad, no una teoría. Carme Riera es un sentir, no un razonar. Por eso prefiere cada vez más aquel medio de expresión que se construye de manera completa desde su base. Fabrica el papel con el que realiza sus obras , que se nos ofrecen en una infinita variedad de tonos y de matices, degradaciones sutiles y de transformaciones minúsculas.

La obra de Carme Riera es para contemplarse en calma, sin prisa, pues sólo así se pueden apreciar las tenues aportaciones de cada obra, es para contemplarse oyendo música barroca, pues con ello se aprecian mejor las mismas variaciones que existen entre obras de un mismo conjunto. Tal vez al querer razonar sobre esta obra nos sintamos abrumados incluso por lo que en ella tiene la estética de los años cincuenta y sesenta, pero enseguida nos sentiremos cautivados, casi diría que emocionados, por el derroche de sensibilidad de la autora.

Carme Riera es emotividad.

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