NUMBER TWO / SPRING 1999

 

COLLAGEN von CARME RIERA

Texto original : Georg Becker . Director del Instituto Alemán de Cultura.
Traducción : José Mª Valverde, Poeta. Catedrático de Estética. (1983)


Carmen Riera trabaja, sin pausa, en la creación de su mundo. Con eso no hace sino lo que hacemos todos, día y noche, en nuestra vida. Nuestra capacidad de representación, nuestros destellos de pensamiento, nuestros sueños, el fugaz recuerdo, nos sirven de material e instrumento para la creación de nuestro mundo de formas. Carmen Riera dispone, además de todo eso, de herramientas de
especial calidad: sus ojos y sus manos. Ve cosas, hace visible cosas que nosotros, habitualmente, pasamos por alto.
En sus manos nada sigue siendo mezquino e insignificante; todo se hace piedra de construcción y enlaza su valor más especial dentro de nuestra realidad humana.
A ella, hija de Catalunya, el mar se le ha hecho familiar en su múltiple modo de ser y con todo lo que esconde en sí.

Con Tàpies, Miró y Gaudí comparte, en amor fraterno, la religiosa creencia en la materia. Lanza sus redes, extrae tesoros del fondo azul; raíces que empujan encuentran en ella el humus desde el cual, en finísima ramificación, se extienden a nueva vida.

El mar ha elaborado para ella precisamente fósiles, restos de moluscos, todos los posibles precipitados, en espera, durante décadas y milenios, de llegar a estar puestos a su disposición. Guijarros sobre los cuales pasamos sin pensar, se transforman ante nuestros ojos en piedras preciosas. La broza marina se convierte en el ornamento más precioso.
Los cuadros de Carmen Riera son, a menudo ventanas al refulgir misterioso del mar. No por azar encuentran aplicación para el título de sus cuadros los versos de Pablo Neruda:

"Esa agua nutricia
Molecular y electrizada
Que tiñe los mares

De un relámpago violeta."
"El cielo es ahora un latido del Océano"

    Las demás imágenes de paisajes han surgido siguiendo el mismo proceso poético:

    transformación en el silencio.
    Todo se hace matiz. El matiz de lo esencial.
    El color se hace follaje-follaje como color.
    Vestigios de vida pasada hecha visible.

    Una pincelada nos lleva a profundidades inconmensurables.
    Un hilo blanco se convierte en contorno de un paisaje.
    Una red negra crea espacios no presentidos.

    Al descender al cobijo de las cosas en el fondo del mar, Carmen Riera también sondea en las profundidades del pasado: palidecidas fotografías, sencillos objetos de ornamento, un botón de madreperla, un abanico, encajes hechos a mano, un traje de bautizo son, a la vez, pretexto y centro de composiciones armónicas y armonizadoras, en las que ella conjura el pasado y lo hace presente con una intemporal estructuración artística.

    En este espíritu también están creados sus collages. El papel, que visiblemente ha cumplido su finalidad de uso, se organiza ante nuestros ojos en la obra de arte. Un tosco desgarrón reúne la imagen en supremo refinamiento estético .

    Los tejidos elaborados en imagen son la materia" a la que ella concede nuevo valor con peculiar cuidado. No en vano ha trabajado muchos años como diseñadora textil, y eso en una tierra que ha contribuido a los más importantes logros de la creación textil en Europa.
    En esta exposición se muestran también algunas naturalezas muertas en las que se revela el ser de esta importante artista catalana. Aquí, exteriormente, no hay nada violento, nada apremiante a la moda. Su poder de creación reside en la contención.
    Carmen Riera crea imágenes en cuya presencia querría yo vivir.

CLICK HERE TO GO TO THE TOP OF THIS PAGE

CLICK HERE TO GO TO THIS SECTION'S INDEX